Manifiesto

1. Porque los chilenos tenemos uno de los IVA al libro más altos del mundo y no es algo que nos haga sentir orgullosos. Los países europeos tiene un IVA diferenciado o cero y la mayoría de nuestros vecinos latinoamericanos no grava los libros con impuestos. El IVA al libro en nuestro país es de 19%; esto significa que casi un quinto del valor de un libro en Chile corresponde a impuestos.

2. Porque los países que tienen un tratamiento tributario especial para los libros están de acuerdo en una cosa: el libro no es un producto cualquiera, tiene efectos positivos difíciles de cuantificar, y que en el soporte que sea, impreso o digital, sigue siendo uno de los principales vehículos del conocimiento, de entretención y de construcción de una ciudadanía reflexiva e inclusiva.

3. Porque en Chile el libro estaba exento de impuestos hasta 1976 y fue la dictadura la que no solo cerró editoriales y quemó libros, sino también gravó con IVA los libros.

4. Porque hay una serie de otros productos y servicios que están exentos de pagar IVA, como la importación de pertrechos militares, los autos usados, los pasajes de avión, etcétera, y otros pagan un IVA diferenciado, como la construcción. ¿Por qué no el libro?

5. Porque sabemos que en Chile detrás de la desigualdades en los ingresos se esconde la desigualdad en el acceso a los bienes culturales y porque el libro y la lectura siguen estando en la base de los procesos de formación de capital humano. Eliminar el IVA a los libros es una inversión en las personas.

6. Porque los índices de lectura tienen un correlato positivo con los salarios. Las personas que leen más tienen posibilidades de mejorar sus ingresos y su calidad de vida.

7. Porque cuatro de cinco chilenos estima que los libros son caros y porque el precio de los libros es una dificultad para su acceso. Y también porque el 54% de los chilenos compraría más libros si los libros fuesen más baratos.

8. Porque, aunque sabemos que no será la solución a los problemas del libro y la lectura en Chile, una disminución en el precio de los libros tendrá efectos virtuosos a mediano plazo: los presupuestos de bibliotecas van a aumentar fortaleciendo la red de bibliotecas públicas y nuestra industria editorial tendrá un incentivo para crecer y ser más competitiva internacionalmente.

9. Porque las campañas de promoción de lectura de los últimos gobiernos han sido ensayos tímidos. Ha faltado decisión, recursos y visión de largo plazo. Porque ya no queremos parches, necesitamos una señal fuerte que diga, de verdad, que la cultura está en el centro del desarrollo. Por eso queremos libros sin IVA.

¡Firma y únete a la campaña!

Nota. Las cifras provienen de dos fuentes: el Estudio sobre Comportamiento Lector del Centro de Microdatos de la Universidad de Chile y la encuesta “Chile y los Libros” de la Fundación La Fuente.

Libros sin IVA